Experiencia Au Pair

Experiencia de una Au pair

Carolina , nos cuenta su experiencia como au pair en Inglaterra a través del programa Juvex- Movilidad Lingüística Juvenil que gestiona la Fundación Canaria de Juventud Ideo.

“Hace un año que decidí embarcarme en una nueva aventura, estaba terminando la carrera y necesitaba la acreditación del nivel de inglés para poder terminarlos. Entonces pensé que la mejor manera de mejorar mi inglés era yéndome al país nativo donde no solo se aprende el idioma sino su cultura, tradiciones entre otros aspectos que solo se conocen si te integras en el país.

Barajeando las diferentes alternativas para vivir en el extranjero, me hablaron de la posibilidad de irme de Aupair, no me pareció mala idea ya que tenia experiencia previa con peques, era una forma de convivir con una familia nativa, trabajaría con menores; que son los mejores maestros, además de estar en contacto con el idioma día a día.

Entonces, me puse en contacto con La Fundación Canaria de Juventud Ideo, para informarme y gestionarme todo el proceso y resolver todo tipo de dudas, tales como: ¿Cuáles van a hacer mis obligaciones? ¿Y si no me gusta la familia? ¿Durante cuánto tiempo?, entre otras cuestiones que surgen ya que es algo que desconocía y por lo tanto quería asegurarme que responderían por mi ante mis desventajas con el idioma.

Una vez tomada la decisión, comenzó el proceso de selección de la familia, previamente tuve que rellenar y enviar una seria de documentos necesarios para crearme un perfil en la plataforma de familias que gestiona La Fundación Canaria de Juventud Ideo ,una vez creado, tenía la posibilidad de ver a diferentes familias con sus correspondiente información del tipo: número de hijos, descripciones de la casa, responsabilidades, horarios, pocket money entre otras características muy relevantes para elegir a la familia que más acorde estuviese con mis preferencias. La verdad que esta fase es la más importante y la que más dudas te crea ya que con los perfiles tan completos no sabes cual elegir, me puse en contacto con varias familias vía e-mail y llegué a concertar dos citas vía Skype. Con la primera familia no tuve mucha suerte ya que ya habían encontrado a su Aupair y llegué tarde, pero me sirvió para ver como funcionaban las entrevista y romper el hielo de cara a las futuras. Afortunadamente, en la segunda entrevista encontré a la familia que estaba buscando.

Una familia un tanto curiosa, una madre de origen alemán y un padre de origen japonés con dos pequeños, el mayor de 7 años y el menor de 2 años y tres gatos. Cuando nos pusimos en contacto, me comentaron que vivían al sur de Reading (Inglaterra) pero que en breve se mudarían al norte de la misma ciudad a una casa a estrenar, me pasaron un cuadrante con las tareas y horarios que tenía que realizar y fotos de mi habitación. La verdad que me quedé encantada con la organización de la familia y lo clara que tenían las ideas. Tras esa videollamada y muchos mensajes vía e-mail, me comunicaron que entre las Aupairs que habían entrevistados, yo daba con el perfil que buscaban y que podía empezar desde que quisiese.

Mi aventura comenzó, un domingo, 15 de enero de 2017, he de confesar que pese a lo convencida e ilusionada que estaba por vivir esta nueva experiencia, esa mañana me levanté con alguna que otra lágrima en los ojos, era consciente que entraba en la vida de una familia donde no nos

conocíamos, hablábamos otro idioma, teníamos costumbres totalmente diferentes… y además, iba a entrar en sus vidas durante varios meses.

Cuando llegué al aeropuerto, estaba el padre y el hijo menor esperándome con un dibujo con mi nombre, nos presentamos y fuimos a la casa donde me esperaba el resto de la familia preparados para cenar. Las primeras semanas de adaptación fueron las más cruciales ya que me todo era nuevo para mí; el idioma, la casa, el clima, los peques, sus horarios… pero cuando ya entras en rutina y confianza, la vida de Aupair se comienza a verse de manera diferente.

En todo momento me sentí a gusto con mi hostfamily, ellos se preocupaban por mi bienestar y respetaban en todo momento mis horarios y tareas. Me ayudaron con el idioma, me enseñaron a conducir por el lado contrario, hacíamos intercambio de culturas y opiniones sobre temas de la actualidad, me daban consejos sobre restaurantes, ciudades y actividades que tenía que conocer antes de volver a España. No solo me sentí cómoda en la casa, sino también con el resto de los familiares, ya que estaba invitada a sus comidas o cenas como un miembro de la familia más.

Por otro lado, la vida social ha sido un punto clave durante mi estancia, a los pocos días de llegar a la ciudad, la familia me ayudó a encontrar una academia de idiomas cercana y económica. Gracias a ello, no solo pude mejorar mi inglés, sino que empecé a conocer a gente de todos los rincones del mundo donde me enriquecí de las diferentes culturas y pude conocer los alrededores de Inglaterra en compañía.

En resumen, mi valoración ha sido muy positiva, y animo a todos los que estén pensando irse de Au Pair con La Fundación Canaria de Juventud Ideo a vivir esta experiencia increíble, en la que no solo te ayuda a mejorar tu nivel de inglés sino a aprender muchas otras cosas que te servirán de gran ayuda como, por ejemplo, ver las cosas desde otra perspectiva y crecer como persona.”



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