La Universidad de La Laguna y la Fundación Canaria de Juventud Ideo han suscrito el pasado miércoles 3 de octubre, un protocolo general mediante el cual se formaliza la colaboración que ya están manteniendo ambas instituciones en la puesta en marcha de jornadas y actividades relacionadas con la educación física y el aprendizaje servicio destinadas a la población interna en los centros de menores de Canarias.

Por parte de la universidad ha firmado el acuerdo el rector, Antonio Martinón, mientras que por la fundación lo ha hecho su director-gerente, Antonio Sosa. Al acto también asistieron el vicerrector de Relaciones con la Sociedad, Francisco García; los profesores del Departamento de Didácticas Específicas de la Universidad de La Laguna Jorge Miguel Fernández y Francisco Jiménez, que forman parte del equipo investigador del cual dependerán las actividades del convenio; y la coordinadora de Justicia Juvenil de la fundación, Iraya Santana.

Los antecedentes de este convenio se remontan a la organización de un encuentro socio-deportivo en el cual el alumnado de la especialidad en Educación Física del Máster en Formación de Profesorado de la Universidad de La Laguna desarrolló una serie de actividades para los menores internos es el centro de Valle Tabares.

El resultado de este encuentro fue muy positivo para todos los agentes implicados: el alumnado del máster pudo mejorar sus competencias mediante esta actividad que se englobó en el denominado aprendizaje servicio: llevar a la práctica los conocimientos adquiridos para afrontar una problemática social concreta. Por su parte, para la población interna en el centro, supuso una actividad que reforzó sus habilidades sociales y personales, como parte de su proceso de reinserción.

Por ello, mediante este convenio se busca poder organizar más jornadas de este tipo, con mayor frecuencia y no sólo circunscritas a los centros de menores, sino incluyendo también los pisos tutelados que acogen a parte de esta población. Además, la idea es que en el futuro se amplíe el rango de actividades más allá de la educación física.

Como explicó el director-gerente de la fundación, esta actividad no solamente ha sido positiva para los jóvenes internos, sino que ha servido para que el alumnado universitario cambiara su perspectiva sobre esta población en situación vulnerable: “Entraron al centro con mucha cautela y salieron con otra concepción, al ver que sus internos eran chicos que, simplemente, habían cometido un error en el pasado”.

Sosa cree que es importante que mejore la idea que la sociedad tiene sobre los centros de menores, ya que son una segunda oportunidad para muchas personas y pueden determinar su futuro a una edad temprana.

Además, señaló que el trabajo con esta población supone un nicho de empleo para titulados universitarios del sector educativo, especialmente especializado en educación física, pues para organizaciones como la fundación siempre es necesario contar con profesionales capaces de diseñar actividades integradoras de este tipo.